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Hace varios años que un grupo de estudiantes, comandados por su profesor, Javier Garay, comenzaron a llamar la atención de la prensa local. Tenían entre sus manos un proyecto que a todas luces parecía muy atractivo: desarrollar biocombustible a partir de los desechos de salmón. En la aventura comenzaron a ser apoyados por Salmones Magallanes, entre otras empresas, organizaciones e instituciones. El trabajo de estos adolescentes, que hoy son jóvenes estudiantes universitarios, ha prosperado y crearon una ONG, denominada Nóbeles Australes. “Desde siempre la empresa nos ha apoyado, especialmente en lo referido al desarrollo de nuevas alternativas energéticas y ese sentido ha sido un pilar fundamental para que podamos participar en eventos científicos juveniles”, comenta Javier Garay.

Hoy Nóbeles Australes está enfocado “en apoyar a dos jóvenes que han trabajo en proyectos de ciencia escolar y que ahora se encuentran en Brasil en estudios superiores”, comenta Javier Garay, el otrora profesor guía de los estudiantes del Instituto Don Bosco.

En ese contexto, durante este verano, realizaron una visita a un centro de cultivo de la empresa Salmones Magallanes. El equipo de Nóbeles Australes, busca iniciar un trabajo de investigación sobre las potencialidades que pudiesen tener las microalgas que crecen en los centros de cultivos para producir biocombustibles. Este es un trabajo que nació en el colegio y Marcial Aravena, estudiante de Ingeniería en Energías, quiere desarrollar en Brasil, en la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA).