DJI_0034-Pano-2La Asociación de Salmonicultores hace público reclamo al constante boicot que ambientalistas realizan a la industria en Magallanes. Esto pese a que a nivel nacional, la industria en Magallanes se ha destacado por crecer de manera sostenible, con un apego irrefutable a la normativa y con un gran espíritu de mantener las características sanitarias y ambientales en las aguas magallánicas, para lo cual ha invertido grandes sumas de dinero y hace esfuerzos mayores a lo que le exige el marco legal que regula la actividad.

Las empresas salmonicultoras de Magallanes han querido hacer pública su molestia ya que el desprestigio que realizan algunas organizaciones ambientalistas, desde fuera de la región, no hacen más que crear prejuicio y preocupación en la comunidad. La Asociación cree que es necesario aclarar y dar tranquilidad a los magallánicos.

A partir del revuelo que causó el destino de las aguas adyacentes del Parque Nacional Kawésqar, un grupo de organizaciones como Greenpeace o Ecocéanos, salieron con todo a bombardear a la industria magallánica, pese a que es la más reglamentada del país, justamente para asegurar que la producción sea sostenible en el tiempo y que el ecosistema sufra lo mínimo con los cultivos.

Se ha sembrado la duda recurrentemente sobre el daño que harían las empresas magallánicas en los mares en que cultiva, sin embargo la crítica se hace sin estudios que validen su posición. Es más, generalmente, aumentando cifras y utilizando fuentes informativas anónimas, “señaló un buzo que no quiso dar su nombre” o “lo mencionó un pescador de Última Esperanza”, son parte de las declaraciones que emiten.

Estas innumerables declaraciones, todas similares en sus argumentos, no hacen más que un daño gratuito a una industria que ya ha tenido que cargar con el estigma de lo ocurrido en la región de Los Lagos. La Asociación de Salmonicultores y sus empresas productoras han trabajado fuertemente por crear una industria de primer nivel, con tecnología de punta, con los mejores profesionales y con trabajadores capacitados, que en su conjunto logran cultivar sosteniblemente, con el menor impacto posible en el medioambiente. Prueba de lo anterior, es que en los 20 años en que la industria ha producido en la región, los buenos resultados sanitarios y medioambientales se han mantenido inalterables.

“No es cierto que cuando se alimenta a los salmones gran cantidad del alimento va al fondo marino, no sería rentable para las empresa y, además, los peces son alimentados por un sistema semiautomático, por lo que al dejar de comer, el alimento es cortado inmediatamente”, señaló Cristian Kubota, gerente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes.

Finalmente, respecto de este tipo de argumento, se dice que se emplean de manera “abusiva” miles de toneladas de antibióticos. Estos medicamentos, en los peces, al igual que en los humanos, solo deben ser utilizados en el caso de que los salmones tengan alguna enfermedad. “Con orgullo podemos decir que gracias a las inigualables condiciones que tienen los mares de la región, las que se han mantenido desde que comenzamos a criar peces, y a nuestro constante trabajo, somos la región que menos utiliza antibióticos. Es más, una de nuestras empresas lleva más de dos años sin ocupar estos medicamentos, un desafío al que aspiran las otras empresas que producen salmón en Magallanes”, comentó el gerente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes.

Oscar Garay, vicepresidente de la Asociación de Salmonicultores, menciona que transgredir el medio ambiente “sería atentar contra nuestro propio negocio, ya que los salmones necesitan de un ambiente prístino para poder desarrollarse en forma óptima. Por supuesto algo de impacto hay, como cualquier actividad humana, pero que en este caso particular es mínimo”.

Otro de los argumentos que han utilizado estas organizaciones, principalmente Ecocéanos, a través de su director Ejecutivo, Juan Carlos Cárdenas, es decir que la industria estaría invadiendo los territorios ancestrales del pueblo Kawésqar. El territorio marítimo de Magallanes es extenso y la industria suma con sus 126 concesiones, solo 1.700 hectáreas. “Mencionamos esto porque se quiere instaurar la idea de que ocupamos extensos territorios y eso no es cierto. Se especula mucho sobre los números de la industria, pero la verdad es que las empresas que hoy producen en Magallanes, lo hacen en territorios mínimos, con una gran fiscalización de parte de instituciones públicas pertinentes”, comentó Cristian Kubota.

Además, lejos de la imagen antagonista que estas organizaciones quieren dar a la industria salmonicultora, lo cierto es que desde hace años, con la colaboración de las mismas empresas, algunas comunidades kawésqar pueden visitar sus sitios ancestrales. Este es un claro ejemplo de cómo es posible compatibilizar una actividad económica con el legado de este importante pueblo.

Otro de los temas que la Asociación de Salmonicultores de Magallanes ha querido aclarar, es respecto de la información que apareció en una entrevista realizada por un medio nacional, al director Ejecutivo del Centro Ecocéanos, Juan Carlos Cárdenas. En dicha entrevista, acusa a las empresas salmonicultoras de haber firmado un convenio con algunas comunidades kawésqar, a cambio de tener su consentimiento para producir en las aguas que colindan con el Parque Nacional Kawésqar. La Asociación ha querido repudiar estos dichos, los que no solo descalifican a la industria, sino también a las comunidades que conforman este pueblo originario.

“Acá claramente se ha utilizado información real para amoldarla a la conveniencia del discurso de estas organizaciones, porque es cierto que se firmaron convenios con tres comunidades kawésqar,  el año 2014, hace exactamente 4 años, cuando obviamente no sabíamos que la Reserva Nacional Alacalufe se transformaría en parque nacional”, comentó Cristian Kubota.

Estos convenios se han estado llevando a cabo durante estos cuatro años y consisten principalmente en la entrega de becas para los estudiantes de enseñanza superior de estas tres comunidades, la gestión para realizar viajes a sus lugares ancestrales y la entrega de oportunidades reales de empleo y capacitación en las empresas salmonicultoras para los integrantes del pueblo kawésqar. “Dichos convenios fueron firmados a puertas abiertas, con la colaboración de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, en su momento se hicieron públicos a la prensa y no buscaban otra cosa que mantener un vínculo con las comunidades, ya que reconocemos que nuestra actividad económica, así como todas las demás de la región, se realizan en lugares que antaño fueron habitados por este pueblo. La idea es cohabitar en este territorio de la mejor manera, respetando su legado cultural y por supuesto el medio ambiente, pero sin frenar el desarrollo económico de Magallanes”, señaló Kubota.

La Asociación considera que las declaraciones de estos detractores son agresivas. “Entendemos que cada quien defiende sus intereses, pero pedimos que se haga con altura de miras. Que las críticas se hagan con sustento, con antecedentes. Porque hasta ahora solo nos hemos encontrado con información tergiversada o lisa y llanamente con mentiras. Parece desmedido querer hacer un boicot a una industria que emplea a 5 mil trabajadores, que contribuye fuertemente a la economía regional y que cultiva alimento de la más alta calidad para el mundo, pero también para Magallanes. La industria salmonicultora no extrae los recursos naturales escasos, sino que cultiva por tres años, bajo estrictas normativas nacionales e internacionales, para tener un alimento de calidad”, señaló Oscar Garay, vicepresidente de la Asociación.

La Asociación hace una invitación a dejar de lado las descalificaciones utilizadas en estos últimos años, e invita a estas organizaciones a conocer cómo se cultiva salmón en nuestra región. Porque cree que es posible, dejando la crítica desmedida de lado, avanzar en el cuidado del medioambiente, que es tarea de todos, sin dejar de cultivar alimentos saludables y apetecidos en el mundo entero.